miércoles, 26 de octubre de 2016

Tiempo de Expresar

Las hazañas que he vivido a lo largo de mi corta existencia me han abierto la imaginación infinita, concretando varios de mis viajes a entidades desconocidas, mi nombre es Carlos Antonio Gonzalez Trejo, una persona común que narra y colabora con esta una historia.

Esto comienza con el pasado, me sentía una persona diferente a la actual, era un viernes vacacional y no habitual en la mañana, el sol grande y brillante, me encontraba en mi habitación como todos los días, era la hora de partir a un lugar que no conocía y que nunca me imaginaba como era, mis padres me contaban sus anécdotas del lugar al que íbamos, de hecho, me hubiera gustado vivir esa experiencia.
 De camino al lugar, me contaron ellos que los sucesos que aparecieron sin motivo en la ciudad, llegaron a otras partes del país, como el distrito era demasiado pequeño pero con una población enorme, los desastres que creo todos los del mundo recordaran por siempre, el terremoto del 85 fue un cambio repentino del pueblo, también otros sucesos llegaron a describirlo como un país lleno de comunidades representadas por la gran índole de cada ser humano.
Llegamos con mucho entusiasmo, el lugar parecía un poco funcional porque veías por cualquier parte una gama alta de diversos automóviles contaminando el ambiente, personas caminando normalmente por los condominios o lugares emblemáticos, pasamos por muchos edificios, parques nacionales y comunes, museos, iglesias, grandes autopistas, en fin, fue una ocasión única en el que pude observar lo que conforma esta ciudad que por primera vez me imaginé más limpia, espero que con el paso del tiempo se van a convertir en una excelente ciudad para vivir.







Otra historia que les voy a compartir, recuerdo que fue en otra temporada vacacional, esta vez fue en una playa, toda mi familia asistió, yo era muy pequeño, llegamos temprano en autobús a un hotel del estado de Acapulco, guerrero, era una cosa maravillosa el sentir la brisa del mar y las costas en tus sentidos, y también el increíble incremento de sus habitantes en cada kilómetro que vas, lo principal en Acapulco era una montaña donde se tiran clavados desde una altura inmensa en el cual una persona  se tiraba para observar cómo es su majestuosa e increíble forma de hacer un clavado con estilo, sus embarcaciones no se quedan atrás, eran lanchas gigantes con un pequeño propulso, navegan por lo ancho del mar, podías observar una variedad de pescados merodeando por debajo, muchos arrecifes  de coral, observamos una isla a lo lejos que nos cautivó porque había un restaurante que te servían como de costumbre, pescado, en fin, es muy bonito tener a tu familia en todo momento inolvidable, esto es lo que me conmovió de algunos de mis viajes que he tenido, tengo muchos más, y recuerda que la vida hay que  al máximo hoy y siempre. 


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